Historia

Lempira (cacique lenca)


Lempira (d. 1537) fue un capitan de guerra del pueblo de los lencas que luchó contra los españoles durante la década de 1530, en los documentos escritos durante la conquista española, es mencionado con el nombre de Elempira. Era un indio de origen maya-lenca, de mediana estatura, espaldudo y de gruesos miembros. Era bravo y desde muy joven mostró gran valor, sentía un amor entrañable por su pueblo, su tierra, sus leyes y sus costumbres. El nombre Lempira, según sostienen Jorge Lardé y Larín, proviene de la palabra Lempaera, que a su vez procede de dos vocablos de la lengua lenca: de lempa, que significa "señor" —título de alte dignidad o jerarquía—, y de era, que significa “cerro o sierra”. Así pues, Lempira, vendría a significar “Señor de la sierra” o “Señor del cerro”.

Lempira fue comisionado por Entepica para que organizara la resistencia a la penetración de las tropas españolas en 1537, teniendo como base el cerro de Cerquín. Cuando los españoles llegaron a Cerquín, Lempira se encontraba luchando contra caciques vecinos, pero debido a esta amenaza, Lempira se alió con el subgrupo lenca de los Cares y consiguió reunir un ejército de casi 30.000 soldados, procedentes de 200 pueblos. Debido a ello, otros grupos se alzaron también en armas en el valle de Comayagua, en Olancho. Los intentos españoles para derrotarles, dirigidos por Francisco de Montejo y su lugarteniente, Alonso de Cáceres, resultaron infructuosos antes de 1537.

Historia Tradicional de la Muerte de Lempira

 Con la muerte de Lempira se consolidó el dominio territorial español sobre la región central y occidental de Honduras y se fundaron nuevos poblados, entre ellos, Gracias, en 1539.

En la versión tradicional, que se basa en la obra del cronista Antonio de Herrera y Tordesillas, Historia general de los hechos de los castellanos en las islas y en tierra firme del mar Océano. Herrera afirma que Lempira murió a traición. Los españoles lo convencieron para que aceptara encontrarse con dos representantes de Alonso de Cáceres para negociar la paz. Durante la reunión, un arcabucero disparó a Lempira repetidas veces desde un caballo, lo que puso fin a la vida del héroe Lenca.

En “La Historia de la Conquista de Nueva España”, por el conquistador y cronista del siglo XVI Bernal Díaz del Castillo, menciona a centenares de caciques probablemente tan aguerridos como nuestro héroe nacional. De acuerdo con la leyenda, Lempira muere en manos de soldados españoles, disparado a tracción en la espalda mientras negociaba la paz.

Díaz del Castillo narra que cuando Hernán Cortés arribó a Honduras de México, se encontró con muchos caciques y entablo relaciones amigables, intercambiando comida, ropas y otros bienes. No fue hasta varios años después del contacto español que la enemistad surgió. Cortés paso mas de dos años en Trujillo y no hay mención alguna de confrontación entre indígenas y españoles durante ese tiempo. Es mas, los aborígenes muchas veces ayudaban a los conquistadores.

Primera rebelión

La primera confrontación mencionado en documentos coloniales ocurre cuando López de Salcedo viaja de Trujillo a León, Nicaragua, en la región la cual hoy conocemos como departamento de Olancho. El campamento español fue atacado después de media noche. Treinta caballos murieron junto con varios soldados españoles. Esto, según algunos historiadores, demuestra que la rebelión contra la esclavitud no solamente fue combatida por Lempira, sino mas bien era un movimiento nacional.

La historia de Lempira surge durante los primeros años del siglo XIXX. Pepe Milla, un guatemalteco de origen hondureño y miembro de un grupo de intelectuales que buscaban identidad nacional después de la separación de España, empieza a indagar las raíces de la historia de Honduras. Milla por casualidad se topa con información acerca de una rebelión indígena encabezada por un cacique llamado Lempira que lucho y murió en la región del Cerquín área montañosa del departamento de Lempira (nombre en honor al cacique).

Durante la colonia, el departamento de Lempira era conocido como “Curato de Gracias a Dios”. Casi todos los intelectuales de Centroamérica se enorgullecían de ser descendientes directos de españoles, pero al mismo tiempo estaban en oposición con las políticas españolas. Aquello que evocaba la memoria de España tenia que ser removido y reemplazado con valores indígenas.

Los pensadores de esa época consideraban “un pecado”ser católico, igualmente con respecto a tener sangre española o hablar el español. Es así como empieza la investigación sobre el verdadero origen, cultura y costumbres de Honduras. Pepe Milla escribió muchas historias. Su trabajo se concentraba mas que todo sobre la sociedad guatemalteca. En ellas expresaba su descontento con España, pero al mismo tiempo se ufanaba de ser criollo (descendiente español).

¿Lempira un mito?

Según el historiador hondureño Mario F. Martínez Castillo, algunos cronistas contemporáneos de Honduras niegan la existencia de Lempira. Estos historiadores se basan en que no hay ninguna evidencia sobre el cacique en los “Archivos de Indias” en Sevilla. Los incrédulos argumentan que todos los documentos de “Relaciones de Meritos” (los cuales describen las acciones de mas de 30 conquistadores de Honduras desde Pedro de Alvarado, pasando por Montejo, hasta Francisco de las Casas), no hacen mención alguna sobre Lempira.

Martínez durante sus investigaciones, encuentra que documentos pertinentes a Lempira no estaban vinculados a Honduras, ya que el soldado que combatió con el cacique provenía de México. Sus manuscritos estaban catalogados bajo “Habitantes de México” en el Archivo de Indias. Esta nueva evidencia sirvió para la tesis doctoral (disertación) de Martínez Castillo.

La Otra Historia

Martínez escribe que la muerte de Lempira es completamente diferente a la versión tradicional de Milla. Estudio el documento por mas de cuatro años, pero no se atrevía a divulgarla porque sabia la reacción que causaría en Honduras. Publico sus hallazgos en el 2000, que conforme al historiador, la verdadera muerte de Lempira es mas digna de la que narrada la leyenda. Murió como un héroe defendiendo su tierra contra un enemigo mas poderoso que el.

El soldado que liquido a Lempira, Rodrigo Ruiz, llego a México con Hernán Cortés y después partió a Yucatán. Se unió con Pedro de Alvarado y participo en las campañas de conquista de Guatemala y Honduras. Era un “gentil hombre de solar y casa conocida” (un caballero distinguido) de la Diócesis de Toledo, España. Esta documentado que cuando llega a Gracias a Dios (nombre original de la cabecera departamental de Lempira), el “Adelantado” de Yucatán , Montejo, ordena a Ruiz a pacificar a un cacique indígena. Este líder aborigen se estaba rebelando y causaba problemas al ejercito español en una montaña rocallosa llamada Cerquín.

Las investigaciones de Martínez revelan Rodrigo Ruiz marchó a Cerquín con once soldados. Las fuerzas españolas habían hecho alianzas con los cares de la comunidad indígena de Intibucá. Estos aborígenes lencas eran enemigos de Lempira y su gente. Las comunidades indias frecuentemente luchaban entre ellos mismos por territorios. Ruiz reporta “un capitán indio ha organizado una defensa que nos causa mucho daño ya que ellos son muchos y nosotros pocos”.

Vestimenta mágica

Ruiz menciona lo siguiente antes de matar a Lempira. Describe como el cacique ataco a un “Real” (soldado español) y luego retorno para llevarse el cadáver que mato; “primero tomo su ropa para usarla y luego lo colgó de un pino”. El jefe lenca creía que si combatía con esa vestimenta, podía “capturar” el poder de su enemigo.

La mayoría de las comunidades precolombinas practicaban la antropofagia (canibalismo). Esto siempre tenia una connotación ritual. Aztecas despellejaban a sus enemigos muertos en batallas y las pieles eran usadas por sacerdotes en ceremonias. Lempira creía que al usar la vestimenta de sus adversarios, obtendría su fuerza para la siguiente batalla.

Ruiz describe en sus crónicas que cada día que pasaba, mas indígenas se le unían a Lempira. Y al ver el peligro, el conquistador y su contingente se unen con los indios cares de Intibucá. Ruiz y sus nuevos aliados se dirigen a Cerquín, donde el jefe lenca se dirigía a su gente y se preparaban para la batalla. El español y Lempira combatieron mano a mano. El cacique con sus “poderes capturados” del ropaje español y Ruiz con su armadura, escudo y espada de acero. El líder indígena probablemente se defendía con una macana. De modo que Lempira lucho con ferocidad, narra Mario Martínez, y murió con valentía bajo la espada de Rodrigo Ruiz. Vision del Pasado.

 

Arte moderno, vista del pasado

 

 El Cronista Herrera no tiene fama de inventor de relatos y más bien se le

 considera un hábil copiador del sinnúmero de documentos que el Consejo

de Indias puso en sus manos para escribir la Historia de aquella época.

 

Es preciso indagar de qué fuente se sirvió para este episodio sobre Lempira. Destaca Herrera la personalidad del cacique, su capacidad de unificar a los Lencas, que de suyo vivían en permanente lucha de unos grupos contra otros; su físico poderoso y su calidad prácticamente invencible a la hora de las batallas, elementos que pueden corresponder a la tradición de la literatura clásica latina en cuanto exalta las virtudes del oponente para enaltecer al mismo tiempo las de aquellos que vencen a enemigos dignos.

Sea cual fuese la muerte de Lempira, su existencia histórica puede confirmarse, sin motivo de duda, y es seguro que galvanizó la resistencia de los Lencas, quienes no sólo por estar más alejados del mar sino y sobre todo por esta lucha, consiguieron superar la violencia de la conquista.

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